En mi mente ya no hay imágenes

Deja un comentario

Es curioso. Creo que he olvidado todas las imágenes.

 

No evoco ninguna en mi pensamiento. Y no las extraño. Recuerdo el concepto visual, pero no logro plasmar un solo recuerdo en mi mente.

 

Nací con baja visión y perdí la vista total a los 11 años de edad, y a la hora de escribir estas líneas tengo 27 años.

 

Cuando era niña mi vista me permitía reconocer muchas cosas, podía desplazarme de forma independiente, montar bicicleta, reconocer personas a un metro de distancia gracias a su forma, a su figura, a sus rasgos más sobresalientes, como la altura, la ropa y el peinado.

 

Pero ahora no recuerdo nada de ello, y recién vengo a enterarme, no había reflexionado al respecto.

 

Vamos, no recuerdo ni los animales, ni los paisajes, ni la forma de las personas. Sí recuerdo el color, las formas geométricas, la sombra y la luz…

 

¿Por qué pasó algo así? ¿Mi cerebro acaso decidió borrar de mi memoria lo que ya no consideraba útil?

 

Mis recuerdos se asocian a sensaciones, pensamientos, interpretaciones de lo que había en el entorno, según mi memoria.

 

No es que no sepa cómo son las cosas, si me esfuerzo puedo configurar en mi mente una imagen creada, fabricada, a partir de los conceptos de las cosas. Sé que una paloma es blanca, que tiene pico y alas, y la recreo por unos cortos instantes. No logro que permanezca la imagen en mi mente de forma constante durante un minuto.

 

Pero no tengo recuerdos visuales, no recuerdo cómo son las cosas. Posiblemente mi paloma mentalizada no tenga nada que ver con las reales.

 

Me da la impresión de que esto no es algo común en todas las personas ciegas, ya que en un artículo sobre la imagen y el color, que por cierto propició que me indagara sobre este particular, observo que el autor, que es ciego, aparentemente recuerda muy bien las imágenes y las evoca frecuentemente. Seguramente fue baja visión o vidente alguna vez, no lo sé, pero sí puedo asegurar que se trata de una persona ciega hace más de 30 años.

 

Ahí está pues la pregunta, ¿soy una especie rara dentro de los ciegos que alguna vez vieron, o no?

 

En fin, solo es un pensamiento desconcertante, que no me afecta ni positiva ni negativamente. No puedo extrañar lo que no recuerdo, así que como diría Borges, “Que nadie rebaje a lágrima o reproche, esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía, me dio a la vez los libros y la noche”.

Anuncios

Lina Marcela Múnera: “Las universidades están hechas para personas sin discapacidad” – ambitojuridico.com

Deja un comentario

Hola.

Comparto una entrevista que me publicaron en un prestigioso periódico jurídico de Colombia. Para visitar la fuente original, la URL es la siguiente:http://www.ambitojuridico.com/BancoConocimiento/N/noti-130515-06lina_marcela_munera_las_universidades_estan_hechas_para_personas/noti-130515-06lina_marcela_munera_las_universidades_estan_hechas_para_personas.asp
 

Lina Marcela Múnera nació con baja visión y perdió definitivamente este sentido cuando tenía 11 años de edad. Hoy, a los 24, y recién graduada de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre Seccional Pereira, es una líder regional en temas de inclusión de personas con discapacidad.

Su inclinación por el Derecho surgió porque eran pocas las carreras que ofrecían herramientas informáticas para personas invidentes. “Me gustaban las materias sociales y humanísticas y me inquietaba el contexto político nacional, así que Derecho se mostraba como una buena alternativa”, señala.

Al final, el resultado fue muy satisfactorio, ya que, además de un buen promedio y un puntaje sobresaliente en el Ecaes, ganó, junto con el semillero de derechos humanos de la Libre, el Concurso nacional universitario de la Defensoría del Pueblo, en el 2009, y participó en el Concurso interamericano en la American University, en el 2010.

ÁMBITO JURÍDICO: ¿Cómo transcurrió su proceso de formación en Derecho?

 

Lina Marcela Múnera: Cuando llegué a la universidad, ya había superado el proceso de rehabilitación que requieren las personas ciegas y con baja visión para participar de forma efectiva en sociedad. Es decir, manejaba el sistema braille, tenía un buen desplazamiento autónomo y un buen autoconcepto y comprendía la discapacidad, así que cursé mi carrera sin traumatismos. En clases, tomaba apuntes como todos, al principio en braille y, luego, en portátil; leía los libros, algunas veces con compañeros y otras con mi escáner; presentaba exámenes, unas veces orales, otras con un lector humano o en portátil, y participaba de las actividades académicas de la universidad cuando podía. Es un proceso de aprender a aprender, una construcción entre estudiante y maestros.

Á. J.: ¿Las universidades están preparadas para formar estudiantes en condición de discapacidad?

 

L. M. M.: No, las universidades están hechas para personas sin discapacidad. Generalmente, hay poca accesibilidad al medio físico e informático y poca voluntad de preparar a sus maestros y administrativos en inclusión educativa. Por ejemplo, los principales libros de Derecho no existen en formato electrónico, lo que dificulta su lectura para personas ciegas. En la mayoría de las universidades, la carga para enfrentar la inaccesibilidad la tiene el estudiante, y eso es más palpable en las instituciones pequeñas. Pero lo grave es que la universidad no está preparando a sus profesionales en temas de discapacidad: ni médicos, ni arquitectos, ni ingenieros, ni licenciados, ni abogados. Pocos currículos tienen cátedras que formen a sus estudiantes en términos de inclusión. En la práctica, la discapacidad todavía la manejan especialistas, y eso hace que el statu quo se perpetúe. Luego, la justificación frente a la omisión es que en la universidad no enseñan sobre discapacidad.

Á. J.: ¿La sociedad colombiana ha avanzado en temas inclusión?

 

L. M. M.: Sí, indudablemente. Pero falta más compromiso. La responsabilidad no es del Estado, sino de la sociedad. Quienes demandan inclusión al Estado también deben asegurar actitudes garantistas. Existen empresas de cientos de empleados, de los cuales ni uno tiene discapacidad; miles de establecimientos públicos sin accesibilidad física; cientos de páginas web que no cumplen con los estándares de diseño universal. Todos debemos contribuir. No obstaculizar el espacio público, promover el aprendizaje de la lengua de señas y flexibilizar, cuando sea necesario, los procesos de atención. Constantemente, hay que verificar que los servicios que cada quien ofrece sean accesibles para una persona con discapacidad. La mayoría desconoce que parte de su declaración de renta puede donarse a entidades que trabajan para la discapacidad. La inclusión ha mejorado, pero falta mucho para equiparar oportunidades.

Á. J.: ¿Se requieren más normas para garantizar los derechos de las personas en condición de discapacidad?

 

L. M. M. G.: No, actualmente el problema no está en las normas, sino en el cumplimiento. En Colombia, nos hace falta más voluntad social que normativa y jurisprudencia. En ocasiones, las entidades que prestan servicios para personas con discapacidad se ven con más normas para cumplir que recursos para trabajar. Actualmente, dirijo Corpovisión, que es una entidad sin ánimo de lucro que presta servicios de rehabilitación para personas ciegas y con baja visión en Pereira, y a pesar de toda la normativa aplicable sobre el derecho a la rehabilitación de las personas con discapacidad, nuestra corporación tiene dificultades para lograr recursos para trabajar. Quizá lo que se requiere es el conocimiento de la norma y la toma de conciencia, en el sentido de que la discapacidad no es una desgracia, sino una condición de cualquier ser humano en la que se puede vivir dignamente, si se garantiza la equiparación de oportunidades.

 

Á. J.: ¿Con la Ley de Discapacidad, Colombia está a la altura de los estándares internacionales en la materia? 

 

L. M. M.: Sí. La Ley 1618 del 2013 desarrolla las exigencias de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Colombia, en cuanto a legislación, está a la altura, pero no en cuanto al cumplimiento. El sistema nacional de discapacidad está fundamentado con base en las organizaciones de y para personas con discapacidad, pero la sociedad y el Estado no les dan la importancia y el trato que merecen. Eso contribuye a que la población con discapacidad tenga voces débiles. Hay que fortalecer nuestras organizaciones, defenderlas y apoyarlas para gozar de una sociedad más inclusiva.

Á. J.: ¿La infraestructura de los despachos de justicia facilita o dificulta el oficio del abogado que tiene algún tipo de discapacidad?

 

L. M. M. G.: Actualmente, el sistema de justicia en Colombia carece de accesibilidad. Es necesario fortalecer la oralidad, la utilización del documento electrónico, el conocimiento de la lengua de señas por parte de los funcionarios judiciales, la accesibilidad arquitectónica de los juzgados para todas las discapacidades, etc. El acceso a la Rama Judicial con los actuales expedientes de papel es muy difícil y, por todo ello, falta mucho para hablar de inclusión en la administración de justicia. Existen en nuestro país excelentes abogados con discapacidad que litigan usando la tecnología. Pero el sistema dificulta mucho las cosas. Personalmente, litigo poco, trabajo como abogada en la Gobernación de Risaralda en lo relacionado con la implementación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (L. 1448/11), y la diferencia es abismal. Mientras en la administración de justicia dependo el 100 % de un lector humano, en la gobernación soy completamente autónoma en mi trabajo, gracias a la política de cero papel. Esa política también debe implementarse en los despachos judiciales, para bien de la naturaleza, las personas con discapacidad y el público en general.

 


Lina Marcela Múnera García

 

Estudios realizados: abogada de la Universidad Libre Seccional Pereira.

 

Cargos desempeñados: Delegada de Jóvenes en la Secretaría de Equidad y Género de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Limitados Visuales, Coordinadora Sala Conectando Sentidos de la Biblioteca Ramón Correa Mejía y abogada de la Fundación Horizontes de Luz.

 

Ocupación actual: Directora Ejecutiva de la Corporación de Limitados Visuales de Risaralda, abogada contratista de la Secretaría de Gobierno del Departamento de Risaralda y litigante en temas de inclusión.

DE LA LOCURA DEL TIEMPO Y DEL TIEMPO DE LA LOCURA

Deja un comentario

Cuentan que en un momento de la historia,  un día como cualquier otro, el tiempo enloqueció. Del relojero que lo sincronizara por primera vez ya no se tenía memoria, y nadie más había que conociera su funcionamiento.

 

Todo comenzó en el principio, cuando un tiempo joven comenzó con una precisión absoluta a registrar los segundos, los minutos y las horas. La vida de los hombres seguía su puntual guía y los astros y los fenómenos naturales fluctuaban siempre fieles a sus registros exactos.

 

Los relojes del universo eran sus hijos, pequeñas criaturas que trataban de seguir admirablemente su marca constante, y que solo requerían una fuente de energía que les permitiera vivir para indicar a los humanos los trazos de aquel que le daba orden al mundo. Así funcionó durante millones de años. El tiempo daba gusto a todos, su más grande orgullo era la puntualidad bajo la cual giraban todos los procesos biológicos, físicos y humanos.

 

Sin embargo tal como existió un principio tendrá que existir un final. Por su uso constante el tiempo fue perdiendo facultades, y lo que antes era una precisión exacta se convirtió en una simple aproximación. El tiempo ya no era joven, sus circuitos se desgastaban poco a poco y con ello, todo cambió.

 

Inicialmente nadie percibió el progresivo desbarajuste del tiempo, en realidad nadie pensaba si quiera en la trascendencia y la necesidad de su guía. Las imprecisiones en que empezaron a incurrir los tan juiciosos y esmerados relojes de los hombres se atribuyeron a defectos de fábrica. Pero la naturaleza perdió su coordinación tan necesaria y todo devino en desorden. Las lluvias llegaban en épocas de sol, las estaciones se alargaban y se recortaban sin que se pudiera entender la razón. Los cultivos dejaron de producir sus frutos en su tiempo y los días se hicieron más cortos.

 

Los humanos ya no podían controlar su vida. Poco a poco, las horas ya no alcanzaron para hacer lo que debían. Comparaban sus cortos días con el pasado, en que el tiempo corría con normalidad, y se entristecían. Los hombres se hicieron más viejos con prontitud pero nadie entendía lo que sucedía.

 

Para trabajar más rápido los hombres crearon las máquinas. Para pensar con velocidad inventaron los computadores. Surgieron medios de transporte de alta velocidad y medios de comunicación con transmisión simultánea. Buscaron en la ciencia adecuar de nuevo su vida al nuevo ritmo del tiempo, pero aún así se quedaron cortos.

 

Las personas hacían muchas cosas a la vez y no terminaban ninguna. Lo importante fue reemplazado por lo urgente, y la vida comenzó a ser tan banal que perdió significado. Los niños dejaron de jugar pronto para empezar a estudiar, porque de lo contrario no les alcanzaría la vida para hacer todo lo que se esperaba de ellos. Los jóvenes dejaron de cantar, reír y bailar, porque sus actividades profesionales empezaron cada vez más prematuramente. Los padres ya no atendieron a sus hijos porque el tiempo que tenían disponible para ellos no era suficiente. Todos se despertaban más temprano y se dormían más tarde cada día, pero sentían que nunca tenían tiempo. Con el desgaste del tiempo, la vida fue perdiendo su sentido.

 

Así fue como el tiempo enloqueció, y su locura trajo el caos. El clima hacía su voluntad; los campos y los animales ya no obedecían una regularidad en la que se pudiera confiar, por lo que se les añadieron estímulos artificiales para acelerar su crecimiento; la vida se hizo monótona y no había tiempo para mejorar.

 

La locura del tiempo impuso un ritmo inalcanzable para la humanidad. Los recuerdos se difuminaban cada vez más rápidamente porque ya todo carecía de importancia. La velocidad de la vida no permitía meditar los sucesos, hasta que finalmente, las personas se transformaron en extensiones de las máquinas.

 

Escribo estas líneas  en medio del caos, apunto de que la locura me alcance también a mi. Si alguien cuerdo del futuro tiene tiempo para leerlo, se habrá salvado. Quizá aquel que sincronizara el tiempo en el principio recuerde que el gran ordenador requiere mantenimiento. Mientras, el tiempo de la locura ha llegado.

 

ME NIEGO A TENER UNA OFICINA INACCESIBLE

Deja un comentario

Cuando se es joven y recién egresado de alguna universidad, entre las primeras tareas, si es que se quiere ser independiente, consiste en encontrar una oficina para prestar sus servicios profesionales. Con todo el deseo del mundo, y con poco dinero en el bolsillo, el interesado recorre todos los edificios del centro buscando una oficina que se adecue a sus expectativas, sueños y gustos. Se pregunta por el parqueadero, el área, el horario de atención en el edificio, el precio, y también, por la accesibilidad.

La accesibilidad es un derecho que tienen las personas con algún tipo de discapacidad. Implica que la sociedad y el Estado tienen el deber de asegurarles su acceso, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales.

Ya que tengo amigos con diversas discapacidades, he empezado a notar las diferentes barreras que deben enfrentar de forma cotidiana. Por eso me interesa tener una oficina que cuente con los elementos mínimos de accesibilidad, en especial para las personas con discapacidad física, que son aquellas con deficiencias corporales que tienen limitada su movilidad y que por tanto deben usar muletas, sillas de ruedas, prótesis, bastones o algún soporte para aumentar su estatura.

Las personas con discapacidad son el 6% de la población de Pereira, un mercado nada despreciable, en especial para quien se estrena en su profesión; una población que también compra, vende, paga y ofrece, y que a diario encuentra barreras para participar en igualdad de condiciones con las demás, en el mercado de bienes y servicios.

Pues bien, la travesía inició en el edificio Braulio Correa. Oficinas cómodas, precios apropiados, el ambiente maravilloso… Pero el ascensor tiene desnivel y el ascensorista solo está en horario de oficina, lo que significa que si el negocio con el cliente de silla de ruedas terminó a las 7 de la noche, tendrá que quedarse allí hasta el otro día porque ni modo. En fin, edificio descartado.

La historia se repite en muchos edificios de oficinas de la ciudad. El edificio de la Corporación Financiera, centro médico, Torre Bolívar… Y muchos otros más a los cuales no les recuerdo el nombre ya que desde el exterior se evidenciaba su inaccesibilidad. Si esto es para encontrar una oficina, no me imagino cómo será la batalla de las personas con movilidad reducida para, diariamente, encontrar restaurantes, hoteles, vivienda, recreación o educación.

Uno se encuentra con muchas cosas graciosas. En un edificio de la plaza de Bolívar nos decían que las personas en silla de ruedas podían entrar por el parqueadero, pero al revisar descubrimos que dicho parqueadero tiene una pendiente tan inclinada que una persona en silla de ruedas que se aventure sola a subir o bajarlo tiene que ser aficionada a los riesgos extremos, y además tener una voz sobrenatural para gritar desde lejos al vigilante para que le abra la puerta del parqueadero. En otro edificio nos encontramos con que las rampas son tan empinadas que no se pueden subir ni a pié. Nos dijeron varias veces que lo normal era que los vigilantes cargaran a la persona en silla de ruedas para que pudiera entrar al edificio. Y además, los pocos edificios que tenían ciertos elementos de accesibilidad ya estaban copados.

Así pues, amigo abogado, contador, ingeniero, vendedor, odontólogo o médico. Sí, usted que tiene su oficina en un edificio del centro. ¿Se ha preguntado a cuantas personas deja de prestar sus servicios solo porque su oficina no está al alcance de todos? No sé ustedes, pero yo me niego a tener una oficina inaccesible. Me niego a perder un mercado de personas, de atenderlas con dignidad y respeto, a cumplir mi deber como ciudadano de garantizar que al menos mi oficina es accesible para sus requerimientos.

Y a usted, amigo arquitecto o ingeniero civil, tenga ética profesional. No haga que sus instalaciones sirvan solo para la mayoría. No descarte que sean utilizadas por adultos mayores, personas con discapacidad reducida o personas con deficiencias físicas temporales. Haga valer su conocimiento y evítese problemas legales, porque hacer infraestructuras inaccesibles, también implica incurrir en responsabilidad civil.

NO A LA TELETÓN

Deja un comentario

No a la Teletón por favor. El plan de la discapacidad pidiendo caridad y beneficencia ya ha sido superado. ¡Se habla de derechos!

Las siguientes son algunas ideas enviadas de forma informal sobre la jornada de recolecta transmitida por los canales privados Caracol y RCN entre el 16 y el 17 de diciembre del 2011, en su segunda versión:

 
 

  • Cada peso a favor de la Teletón, es un paso más lejos de la inclusión social en Colombia. Lo digo por los imaginarios que se crean.

 
 

  • Una persona que dona en este tipo de jornadas, es como la que da limosna en la calle. Qué es más fácil: Donar 2000 pesos por el celular, o asegurarse de ofrecer servicios accesibles para personas con discapacidad en su empresa
  • No critico los fines, pero sí los medios, Porque están fomentando una mirada de beneficencia a las personas con discapacidad, y no de reconocimiento de derechos.
  • Tanto esfuerzo para que las personas con discapacidad sean vistas con reconocimiento y no con pesar, pero la Teletón lo tira por la borda.
  • La gente quiere ayudar, ayudar es una felicidad que no se le puede negar a nadie. Pero no es la forma de hacerlo, y Teletón lo sabe.
  • La responsabilidad con la discapacidad es más que donar a final de año a una institución. Todos podemos aportar a la inclusión
  • Amigo empresario: Aparte un 2% de nómina para emplear personas con discapacidad, eso sí es responsabilidad social empresarial.
  • Amigo periodista. No trate a las personas con discapacidad con pesar, si no con reconocimiento, y con ánimo de apoyar.
  • Amigo arquitecto. No ignore las normas de accesibilidad, tenga ética profesional. El diseño universal es para todos!
  • El día de las personas con discapacidad es el 3deDiciembre. Los medios ni se enteraron: los derechos no venden, sí la lástima.
  • Las personas con discapacidad no necesitamos plata, si no que la sociedad asuma responsabilidades.
  • Al fondo musiquita triste y muestran a la gente llorando. para muchos ese es el significado de una discapacidad. No queremos lástima!
  • Las prótesis, los bastones, las sillas de ruedas y las demás ayudas técnicas son derechos, no favores.
  • Los bancos donan millones a la Teletón, pero no no se comprometen a construir e implementar cajeros accesibles.
  • ¿Han visto los mostradores en la mayoría de los bancos? ¿Se imaginan tener talla baja y querer tener cuenta? Hipocresía.
  • Todas las organizaciones, las redes y el sistema nacional de discapacidad están en contra de la campaña de Teletón.
  • Mentira que todas las personas con discapacidad nos beneficiemos de esta campaña. Teletón es solo una institución entre muchas.
  • Se toman la vocería de todo el colectivo de personas con discapacidad, en una campaña con la que no estamos de acuerdo: Teletón
  • Lo triste es que las personas donan con buena intención. Teletón como institución está haciendo un daño muy grande.
  • Cuantas empresas apoyarán la Teletón para quedar tranquilos. Pero entre miles de empleados, ninguno tiene discapacidad! ¿Es lógico?
  • Un ejemplo. Los bancos aportando a la Teletón, pero no son capaces de incorporar ni páginas web, ni cajeros accesibles… Eso es lógico?
  • Para algunos, todo reconocimiento que recibe una persona con discapacidad es porque se lo regalaron. Eso promueven campañas como Teletón.
  • La base de la igualdad es el reconocimiento de la diferencia.

La rehabilitación para las personas con discapacidad hace parte de la salud. la falta de rehabilitación es otro problema de salud pública.

CUENTO: UN ACUERDO DE SENTIMIENTOS

Deja un comentario

 

Existe un lugar donde todos los sentimientos confluyen. Un lugar fuera del tiempo y del espacio donde los sentimientos interactúan con sus pares. Allí los sentimientos acuerdan reglas de relación para los humanos, porque saben que de dejarlas a su voluntad, solo aquellos con los sentimientos más indignos sobrevivirían.

Así pues, a la casa de Justicia fueron citados Perdón y Olvido. Justicia les llamó a su mesa y les habló con angustiadas palabras. “Camaradas, hay un problema inmenso que afecta a la humanidad. A pesar de mis esfuerzos para impartir mis efectos entre los hombres que han sufrido los destrozos de los sentimientos indignos, en especial de Injusticia, no he logrado mi objetivo. He hecho todo lo posible. He condenado a los responsables a penas incalculables. He expuesto la verdad para que no triunfe la mentira. He reprimido la impunidad para que todo delito sea castigado, pero aún no logro habitar en los corazones de aquellos que sufrieron tantos años los azotes de mi enemiga”.

Perdón se cubrió la cabeza por la vergüenza, y Olvido trató de reprimir sus lágrimas. Para ellos estaba claro. No habían podido responder a las expectativas de aquellos que habían sufrido el terror en carne propia. Aquellos repudiados injustamente por tantos años aún sentían el dolor de su pena, y ni Perdón ni Olvido, habían logrado su parte.

Olvido logró al fin, con un pañuelo ya empapado, tomar la palabra. “No es posible olvidar si el rencor aviva constantemente los hechos para alimentarse”. Perdón descubrió su cabeza y replicó con dureza lo contrario.“Perdonar es imposible si viene a la memoria permanentemente cada hecho, con tanta fuerza como si se pasara de nuevo cada día por la tortura de vivirlo”. Era una eterna discusión que se retomaba cada vez que se reunían. Sabían que ambas eran ciertas y a la vez ninguna. Sabían que tenían que lograrlo uniendo sus fuerzas, pero no encontraban el cómo.

Mientras, Justicia se dedicaba a luchar contra los efectos de su enemiga, que en momentos había logrado habitar en los corazones de los hombres, degradándolos a vejámenes innombrables. Pero no lograba aún habitar en los corazones de las víctimas más graves de Injusticia, y eso la desasosegaba. Sabía que no había que repartir culpas, era el momento de tomar decisiones, así que retomó la vocería con firmeza. “Os he invitado para que busquemos la ayuda de un sentimiento que se encuentra en las montañas de los sueños. Se trata de Duelo, que no se le ve entre nosotros con frecuencia.

Olvido y Perdón cavilaron un instante. Olvido comprendía que mientras el rencor dominara los corazones de los hombres, jamás hallaría la oportunidad de borrar de su memoria los sentimientos de dolor que los aquejaban. Había estado tan seguro de ello que había prescindido de unir sus fuerzas con otros sentimientos. “Sabes, oh soberana Justicia, que Duelo no es un sentimiento que suela trabajar en compañía. Es un sentimiento solitario que realiza su trabajo silenciosamente, que no se apoya en nadie y que usa reglas incomprensibles.”

Perdón a su vez meditaba en lo infructuosos que venían siendo sus esfuerzos. Había luchado sin menguar contra los recuerdos que agobiaban a aquellos en que el rencor seguía sujetando los corazones, a pesar del paso del tiempo. El rencor seguía triunfando, y su fracaso impedía la felicidad de aquellas criaturas. “Por otro lado, oh soberana Justicia”, expresó, “en los casos que nos ocupan no siempre puede actuar Duelo. Cuando los sucesos se dilatan en el tiempo Duelo no tiene un punto de partida desde el cual operar.”

“Ambos están en lo cierto”, dijo Justicia, “pero debemos tomar medidas radicales. Esta cuestión debe resolverse”. Y los tres se pusieron en camino hacia las montañas de los sueños.

Justicia, Perdón y Olvido encontraron a Duelo sentado observando el firmamento, y en tal posición estaba tan absorto que no percibió la llegada de tan destacada visita. No podían hacer otra cosa que esperar sin molestarle, no querían iniciar su acuerdo en malos términos. Duelo constituía su último recurso y no estaban dispuestos a malgastarlo por las prisas. Finalmente el duelo se levantó y halló a sus congéneres esperándole, y les recibió con una sonrisa. “Por fin habéis llegado. Os estaba esperando hace mucho”. Palabras inesperadas que impactaron al trío visitante. “Pero no os quedéis fuera”, continuó Duelo, “entrad pronto”. Resultó que los condujo a través de un agradable y cuidado jardín, hacia un amplio mirador. Se escuchaba a lo lejos el transcurso del río, el trinar de los pájaros y el susurro del viento. Poco a poco, Justicia, Perdón y Olvido, se compenetraron con la calma de tal morada y estuvieron con mejor disposición de creer que era posible lograr su objetivo.

“Parece que conoces la razón de nuestra visita, amigo Duelo”, comentó Justicia. “Así es, oh soberana Justicia”, le informó Duelo, “y debemos acordar nuestro plan de acción”. Perdón y Olvido estaban ansiosos por escuchar qué tenía para proponer Duelo, ya que tan seguro se le veía.

Duelo aclaró su garganta para hablar. “Ciertamente existen personas en las cuales nuestros enemigos han hecho tan profundos daños, que ninguno por nuestra cuenta podría resarcirlos. Permitidme expreso mi propuesta”. Justicia, Perdón y Olvido se contagiaban cada vez más por la seguridad de Duelo, el cual continuó tras tomar un poco de agua. “La única oportunidad está en que trabajemos sumando nuestras fuerzas. En primer lugar, Justicia debe lograr que a cada quien se le dé lo que merece. Debes asegurarte, oh soberana Justicia, que existan leyes justas y eficaces. Lo principal consiste en lograr que los mismos hechos no puedan volver a suceder en el futuro. Las víctimas deben comprender que su sufrimiento no ha sido en vano”. Como Justicia asentía, Duelo continuó. “Si Justicia logra su parte, Perdón deberá procurar el reconocimiento. Que cada víctima acepte lo que sucedió, que entienda que no tiene que esconderse más. Ver los hechos que despertaron el dolor, enfrentarlos con la frente alta, ayudará a que se sanen las heridas del corazón”. Perdón no podía menos que sonreír, Duelo sabía perfectamente cómo se hacían las cosas. “Y ahora tu, Olvido, deberás procurar que poco a poco los sentimientos de pena se desvinculen de los hechos que les dieron origen. Procura gravar con fuerza en la memoria de las personas los recuerdos que despertaron los sentimientos más dignos, en detrimento de los hechos tristes”. Ahora quien sonreía era Olvido. No había duda de que Duelo era sabio, nadie conocía tan bien los procedimientos del olvido.

Finalmente Justicia planteó el último interrogante. “¿y tu?”. Duelo sonrió y dijo. “Yo acompañaré vuestros esfuerzos. No lograréis nada de esto sin mi”. Todos comprendieron y el acuerdo quedó plasmado. Desde entonces, en el estrado de Justicia, se sientan también Duelo, Perdón y Olvido.

 

LINA MARCELA MÚNERA

 

DE NOTIFICACIONES, REGISTRADORES Y JURADOS DE VOTACIÓN

Deja un comentario

Una Sentencia de la Corte Constitucional colombiana que me salvó: Sentencia C-620-04, sobre la notificación de los actos de nombramiento de jurados de votación.

Sí, el código electoral dice que tales nombramientos se entienden notificados mediante un listado fijado en lugar público con 10 días calendario de antelación a la elección. Hasta ahí muy claro, pero ¿qué pasaría si el nombramiento se realizara un día antes de la las elecciones?

Pues bien, gracias a esta Sentencia se puede entender que entonces tal nombramiento debe realizarse mediante notificación personal. Vamos que la regla para los actos particulares es tal tipo de notificación, y no la de listado aquel tan sencillo en un lugar público.

A quién se le ocurre que en el siglo XXI un ciudadano del común se pare a leer en una cartelera con miles de nombres, por si de pronto está incluído en el listado de jurados? Sí, a nuestro retrógrado código electoral.

Sí, de acuerdo, el Internet es un lugar público, sí, la Registraduría siempre indica que allí se pueden consultar los nombramientos… Pero resulta que tal tecnología es solo un medio accesorio de información, que no desplaza la agradable notificación por listado fijada en lugar público.

Bueno. Ahí queda el dato. Muy útil, para que no se confíen…

Older Entries